giubbotti peutery La sociedad civil y el primer peronismo

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La relacin que el peronismo estableci con las organizaciones de la sociedad civil constituye una vertiente historiogrfica parcialmente inexplorada hasta el momento. Es por ello que el presente trabajo tiene como objetivo abordar la relacin que se entabl entre el asociacionismo vecinal bahiense y el gobierno peronista, especialmente cuando éste inici un progresivo proceso de peronizacin de las organizaciones de la sociedad civil que afect la dinmica asociativa de las sociedades de fomento. En el caso de Baha Blanca en ese proceso también influy la organizacin de las unidades bsicas que compitieron desde un primer momento con las entidades fomentistas por representar los interesas y preocupaciones de los vecinos.

The relationship Peronism established with the organizations of civilsociety is a historical aspect partially unexplored so far. This paperaims at addressing the relationship established between the neighbors’ associations in Baha Blanca and the Peronist government, especially when it began a gradual process of “peronisation” of civil society associations which affected the dynamics of neighbors’ associations. In the case of Baha Blanca, this process was also influenced by thecreation of the unidades bsicas (Peronist Party committees) whichcompeted from an early stage with the neighbors’ associations torepresent the interests and concerns of neighbors.

1 El Censo de 1914 indica que Baha Blanca contaba con 70.269 habitantes, de los cuales 34.503 eran (.)

2 Sobre este fenmeno recomendamos consultar a James Scobie, Buenos Aires. Del Centro a los barrios, (.)

1Durante las primeras décadas del siglo XX tanto la inmigracin extranjera como la proveniente de otros espacios provinciales, impulsaron el crecimiento demogrfico del conurbano porteo y de los centros urbanos del interior de la provincia de Buenos Aires1, donde un mercado laboral en alza oper como dinamizador del desarrollo poblacional. Como consecuencia de este proceso se conformaron nuevos barrios en los sectores periféricos de las principales ciudades bonaerenses, donde los loteos a precios mdicos y financiados estaban al alcance de los recién llegados2.

2El crecimiento urbano que gener esta situacin no siempre fue regulado por una planificacin estatal ordenada y sistemtica, sino que, por el contrario, fue la demanda constante del mercado, los intereses comerciales particulares y un estado con una presencia restringida, los factores que instituyeron las pautas del proceso. De esta forma, la mayora de los nuevos barrios carecan de los ms elementales servicios, as como también de un equipamiento urbano adecuado. Frente a estas problemticas, generadas tanto por una ocupacin desordenada como por la ausencia de inversin pblica, el asociacionismo barrial, representado por las sociedades de fomento (SF), creci rpidamente, llegando a convertirse en el intermediario natural entre los vecinos y la orbita gubernamental.

3 Sobre este tema véase el trabajo de Ricardo Gonzlez, “Lo propio y lo ajeno. Actividades culturale (.)

3Estas instituciones vecinales se constituyeron no slo como espacios de contencin y reclamo, sino también en mbitos de socializacin y generacin de actividades culturales. Por lo que al mismo tiempo que sus comisiones directivas reclamaban por la provisin de agua, asfalto o alumbrado para un sector de una barriada, organizaban bailes y ferias para recaudar fondos con propsitos benéficos, formaban una biblioteca pblica con el fin de impulsar la formacin intelectual del vecindario o establecan una unidad sanitaria que brindara atencin médica3.

4 Sobre la sociabilidad ligada a la iglesia catlica consultar Luis Alberto Romero, “El estado y las (.)

4De esta manera, las SF cumplan un rol fundamental en la vida barrial y conjuntamente con los clubes deportivos y las parroquias catlicas4 representaban, en la primera mitad del siglo XX, las formas institucionalizadas ms extendidas y mejor organizadas en las reas suburbanas del territorio bonaerense. En el caso de las entidades deportivas si bien su rol central era el esparcimiento, usualmente en sus sedes sociales tenan lugar actividades e iniciativas culturales como bibliotecas y exposiciones. Por su parte las parroquias si bien tenan un fin especfico ligada a la prctica de culto y la catequesis, también oficiaban como mbitos de sociabilidad, capacitacin y mejoramiento cultural.

6 Una excepcin a esta tendencia la constituyen los trabajos de Luis Alberto Romero, “El Estado y la (.)

6Sin embargo, a pesar de la complejidad de ese universo asociativo la relacin que el peronismo estableci con estas organizaciones, al igual que con la sociedad civil en su conjunto,
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constituye una vertiente historiogrfica parcialmente inexplorada hasta el momento6. Es por ello que este trabajo se propone contribuir al estudio del tema a partir de analizar cmo el asociacionismo vecinal de Baha Blanca se vincul con la nueva fuerza partidaria, especialmente a partir de 1952, cuando ésta impuls un progresivo proceso de peronizacin de las organizaciones, mediante el cual desde diversos niveles y sectores del aparato estatal y del Partido Peronista se comenz a exigir una adhesin explicita al régimen gobernante y a sus polticas pblicas.

7Este proceso se insert dentro del modelo orgnico que el Segundo Plan Quinquenal denomin como “comunidad organizada”, una sociedad ideal donde el estado tutelara las acciones individuales de los ciudadanos y las instituciones, quienes a su vez colaboraran con aquel en procura de la concrecin de objetivos comunes.

7 Al respecto consultar Carlos Acua y Ariana Vacchieri (comps.), La incidencia poltica de la socie (.)

8 “La sociedad civil puede, y por lo general debe, jugar un importante papel en la construccin y co (.)

8Asimismo, este trabajo se encuadra dentro de la tendencia de revalorizacin de la sociedad civil como objeto de estudio, que ha tenido lugar en las ltimas décadas a partir del protagonismo que tuvieron las diversas organizaciones que la componen en el proceso de democratizacin latinoamericano y de Europa Oriental7. El origen de esta vinculacin residi en la suposicin que los espacios asociativos constituyen mbitos que por su dinmica interna favorecen la conformacin de una cultura cvica democrtica8.

9 “La sociedad civil puede definirse como aquella esfera histricamente constituida de derechos indi (.)

9Este rasgo se complementa con otros dos aspectos esenciales en los que coinciden la mayora de las perspectivas tericas construidas en torno al concepto de sociedad civil. El primero lo constituye el carcter voluntario del asociacionismo, por el cual los individuos se agrupan libremente en la prosecucin de objetivos determinados, mientras que su segunda particularidad reside en la necesaria autonoma que estas entidades deben mantener respecto de la injerencia estatal9.

10 Jean l. Cohen y Andrew Arato, Sociedad Civil y teora poltica, FCE, México, 2000, p. 9.

10Precisamente, en esta independencia reside el carcter poltico de la sociedad civil, que si bien no est relacionado directamente con el control o la conquista del poder en el sentido electoral partidario, segn sostienen los planteos formulados por Jean Cohen y Andrew Arato, constituye un mbito de ejercicio poltico, tanto por su dinmica interna como en su rol de interlocutor, crtico y gestor ante las instituciones estatales10.

11 En esta lnea interpretativa se ubica Waldo Ansaldi al sostener que”la poltica no puede ni debe (.)

11Teniendo en cuenta estas consideraciones es recomendable pensar a la sociedad civil como un rea diferenciada y autnoma respecto del estado y las fuerzas partidarias, pero no por ello excluida de la accin poltica. Es por ello que en ocasiones las entidades que la componen pueden establecer vnculos con los partidos polticos, componentes centrales de la sociedad poltica, siempre que en ese proceso no resulten colonizados por éstos. Esta perspectiva resulta esencial para comprender la dinmica poltica a partir de un enfoque que contemple a la totalidad de los actores y las interrelaciones que entre ellos se construyen11.

La génesis del fomentismo bahiense durante el perodo de entreguerras

12Al igual que en otros distritos bonaerenses, la llegada del ferrocarril a Baha Blanca en 1884 constituy un punto de inflexin en el desarrollo de la ciudad, ya que a partir de ese momento las diversas empresas extendieron sus ramales alrededor de la misma, influyendo en su trazado urbano. Fue as como el centro y macrocentro quedaron delimitados por una serie de vas férreas que, excepto por la zona norte, rodearon a la localidad en todas direcciones.

13Estos ramales sirvieron de lmite artificial al casco urbano inicial, fuera del cual se conformaron tempranamente numerosos barrios. Debido a su condicin de suburbanos, el precio de las propiedades y terrenos en estos sectores era sensiblemente menor a los de la zona central de Baha Blanca. Por ese motivo sus vecindarios se constituyeron a partir de los inmigrantes de escasos recursos que masivamente arribaron a la ciudad antes de la Primera Guerra Mundial.

12 Sobre este tema consultar Leandro Gutiérrez y Luis Alberto Romero, Sectores populares, cultura y p (.)

13 Un proceso similar tuvo lugar con las entidades deportivas, que en transcurso de las primeras déca (.)
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