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Ce texte propose d’analyser le phénomène d’exhibition des corps indigènes sur le territoire chilien à la fin du XIXe siècle dans les expositions des musées ainsi que lors d’événements culturels. Il parcourt, dans une perspective historique, la question de la présence des corps indigènes et de leur traitement dans les dispositifs d’exposition. Tenant l’exhibition pour un mécanisme culturel et un exercice bio politique d’appropriation symbolique, il examine alors la production de discours et de représentations et vise ainsi à identifier les pratiques de violence symbolique exercées principalement de la part des institutions politiques chiliennes dans leurs stratégies de formation de l’identité nationale.

This paper studies the exhibition of indigenous bodies on Chilean territory in the late 19th century. Based on an understanding of the exhibition as a cultural mechanism and a bio political exercise of symbolic appropriation, this paper analyses the production of discourse and representation in museums and expositions. The article reconstructs in a historical overview the presence of indigenous bodies in museum exhibitions as well as in cultural events within the country. It identifies the practices of symbolic violence, principally directed by Chilean political institutions in their strategies of national identity formation.

A través de este trabajo se aborda el fenmeno de la exhibicin de cuerpos indgenas en territorio chileno a fines del siglo XIX. Al asumir la exhibicin como un dispositivo cultural y ejercicio bio poltico de apropiacin simblica, buscamos entender los elementos que posibilitan las emergencias discursivas y representacionales en museos y exposiciones. A través del recorrido histrico del tratamiento de los cuerpos y siguiendo la trayectoria de su valorizacin, hasta el dispositivo moderno de la exhibicin de cuerpos y personas en eventos patrimoniales del pas, identificar las prcticas de violencia simblica por parte, principalmente de la institucionalidad poltica en las estrategias de construccin identitaria nacional.1Los espacios dedicados a la custodia, conservacin y exhibicin de objetos histricos, ya sea museos o exposiciones, se han caracterizado desde su origen como importantes centros de irradiacin cultural, pero también como instrumentos pedaggicos al servicio de las elites en su proceso de afianzamiento de su proyecto poltico. La exhibicin de cuerpos se inserta en el ‘complejo expositivo’ que representa un vehculo de poder y sumisin.

1 Bennett, T., The Birth of the Museum. History, Theory, Politics, Londres, Routledge, 1995, p. 61.

2 Ibid., p. 62.

2El archipiélago carcelario, siguiendo la definicin de Foucault, y el “complejo expositivo”, segn Bennet, surgen al mismo tiempo, entre fines del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XX. Ambos articulan nuevos principios, formas coactivas de normalizacin, ordenacin y vigilancia inscrita en la interrelacin de poder y saber, que hacen al cuerpo humano visible y regulable para el poder1. Segn Tony Bennett, las instituciones constituyentes del ‘complejo expositivo’ representaron la respuesta cultural a la ‘ordenacin’ de la sociedad, visualizando los principios del orden en la exposicin2.

3 Molloy, S., “De exhibiciones y despojos. Reflexiones sobre el patrimonio nacional a principios del (.)

3En este marco de anlisis podemos situar la constitucin del Estado nacional, como un proceso dual, por un lado la creacin de panteones patrios, y por otro, el surgimiento del inventario de especies, ambos tienen como finalidad significar tanto la riqueza de la nacin como el carcter material de su progreso; as, ciencia y patria desde un comienzo estn hermanadas3. En el contexto de la nacin decimonnica la exhibicin de cuerpos humanos en el museo se ubica en el espacio conformado por patria y ciencia. Este artculo busca comprender la rotulacin especfica, de la relacin con los cuerpos humanos de indgenas y propone una reflexin principalmente terica sobre la interrelacin de una sociedad en proceso de definicin y el reflejo de la ordenacin de esta sociedad en el espacio del museo.

4 Bourdieu, P., Razones prcticas. Sobre la teora de la accin, Barcelona, Anagrama, 1997, p.116.

4Lo anterior, es clave para comprender al Estado como una estructura ms all de lo poltico, ya que, “la construccin del Estado va pareja con la construccin de una especie de trascendencia histrica comn, inmanente a todos sus “sbditos”. A través del marco que impone a las prcticas, el Estado instaura e inculca unas formas y unas categoras de percepcin y de pensamiento comunes, unos marcos sociales de la percepcin, del entendimiento o de la memoria, unas estructuras mentales, unas formas estatales de clasificacin”4.

5 Fernndez, J. M., “La Nocin de Violencia Simblica en la Obra de Pierre Bourdieu: Una Aproximaci (.)

5El Estado posee, segn Pierre Bourdieu, no slo el monopolio del empleo de la violencia fsica, sino también el monopolio de la ‘violencia simblica’ sobre la poblacin. Bourdieu, definiendo la violencia simblica en contraste con la violencia abierta, arguye que el Estado moldea las estructuras mentales e impone principios de visin y de divisin comunes a través de los sistemas jurdicos de clasificacin, de los procedimientos burocrticos, de las estructuras escolares, y de los rituales sociales.5Aplicando las teoras de Bourdieu, nacidas de la crtica al marxismo tradicional y por lo tanto, con un fuerte énfasis en las relaciones sociales, como las relaciones de etnicidad, este ensayo utiliza y a la vez, reconceptualiza las dimensiones de la violencia simblica.

6Para ello, primero comenzamos por una definicin del campo patrimonial, como un espacio especifico de carcter simblico, que permite no slo conocer a cada uno de los agentes patrimoniales, sino comprender de mejor forma cmo éstos actan. Al diferenciar este campo como una red de produccin, distribucin, intercambio y uso de los bienes patrimoniales, es posible identificar cul es el rol especfico de cada uno de los agentes que lo integran. Entendiendo que lo que se disputa es el dominio de la produccin simblica, esto es la capacidad de otorgar “valor patrimonial” a ciertos bienes, dndoles una connotacin que los resignifica como “testimonios legtimos” de un discurso de continuidad e identidad como base de la narrativa de memoria comn.

6 Prats, L., Antropologa y Patrimonio, Barcelona, Ariel, 1997, p. 29.

7La constitucin del fenmeno patrimonial como un campo patrimonial nos remite a su especificidad, al problematizarlo como espacio donde confluyen no slo las acciones de los agentes oficiales, sino también (con sus complejidades), el entramado conflictivo que supone la produccin, distribucin, intercambio y uso de aquellos bienes que “caracterizamos” o se han caracterizado como patrimoniales. Ello ocurre porque “la eficacia simblica depende de muchos factores, entre los cuales estn la contextualizacin de los smbolos en prcticas y discursos”6 y la relacin con el poder, reconociendo a este ltimo como eje fundamental de definicin de lo patrimonial, es ese saber poder y esa capacidad de denominacin/sumisin.

7 Véase José B., La Memoria Olvidada. Historia de los Pueblos indgenas de Chile. Compilacin del In (.)

8Todo esto en un contexto de expansin, pues Chile incorpor en la segunda mitad del siglo XIX vastos territorios extranjeros e indgenas. Agentes del estado, colonos chilenos y colonos extranjeros, se apropiaron en su nombre gradualmente de Tierra del Fuego e Isla de Pascua, mientras la zona autnoma de la Araucana fue conquistada a la fuerza en este mismo perodo. A través de la denominada “Guerra del Pacifico”, que tena como objetivo la disputa de los territorios salitreros, se incorporaron los territorios de Tarapac y Antofagasta en la zona norte. Todos estos sucesos se relacionan influyendo de manera decisiva en la configuracin del complejo expositivo en general, pero muy especialmente en la exhibicin de cuerpos humanos. El siglo XIX produce la opresin destructiva, la asimilacin forzada del mundo indgena en Chile7, y la configuracin de lo indgena en el ‘campo patrimonial’ refleja y reafirma esta violencia fsica ejercida por el Estado.

Instituciones y campo patrimonial de Chile en el siglo XIX

9Comenzamos por realizar un esbozo de las principales instituciones patrimoniales de Chile que conservan y difunden, en la nocin clsica, cuerpos indgenas. Podemos decir, de aquellas instituciones, que estas posibilitan la apropiacin simblica y por esa va articulan una accin de arbitrariedad cultural.

8 Existe una biografa extensa que aborda la figura de Claudio Gay y los servicios que prest en Chi (.)

10Una de las instituciones claves del campo patrimonial chileno ser el Museo Nacional de Santiago, su formacin definitiva nace a partir del Gabinete de Historia Natural en 1830, su creacin est en directa relacin con la consolidacin del régimen conservador, esto es, gobiernos fuertes y autoritarios. En ese momento el Ministro Diego Portales contrat al naturalista francés Claudio Gay8 para formar dicha institucin, la cual se fundara a partir de las expediciones al territorio encomendadas al mismo cientfico. En este sentido, tanto el Museo Nacional como las exploraciones respondan al proyecto poltico nacional instaurado por la elite conservadora tendiente a consolidar el orden social tradicional; el estudio cientfico del territorio era decisivo para lograr establecer el control jurisdiccional de la nacin.

9 Barros Arana, op. cit, p. 281.

11El contrato firmado por Claudio Gay fue publicado por el Araucano, diario oficialista de la época, en él se dan a conocer y se comentan las misiones encargadas al naturalista, entre ellas la creacin de la nueva institucin: “esta capital se adornar con un gabinete de historia natural, a cuya vista nacer a nuestros jvenes la aficin a una ciencia que recrea con utilidad del género humano y que produce ideas sublimes. Los extranjeros que lo visiten tendrn qué admirar, los sabios qué aprender, y los manufactureros en donde encontrar muestras de las materias de sus establecimientos, clasificadas y expresadas con la nomenclatura técnica y su correspondencia vulgar”9. Es importante volver sobre la relacin entre ciencia y patria, y en lo especfico a los cuerpos, ya que no es menor la idea que el futuro museo se har cargo de recrear con utilidad el género humano, pero adems lo har con la lgica de una nomenclatura técnica; aqu aparece la idea de la clasificacin y taxonoma tan en boga a lo largo del siglo XIX.

11 Ibid. p. 347.

12Segn el cientfico francés los objetos recolectados durante los viajes realizados a los diferentes puntos del territorio nacional deban “formar un ncleo bien precioso para establecer un Museo en la capital de la Repblica y poner a la juventud chilena en situacin de conocer y de estudiar las producciones naturales de Chile y sacar de ellas toda la utilidad de que un estudio continuo y un anlisis prolijo las harn susceptibles”10. El orden definitivo del gabinete slo se hizo efectivo a fines de 1838, en una sala que el gobierno dispuso en el edificio que ms tarde ocupara el Tribunal de Justicia. En ella se distribuyeron las muestras de animales, vegetales y minerales que haba conseguido recolectar en sus expediciones; adems “all se daba colocacin a los objetos de fabricacin indgena que haba podido proporcionarse, con la esperanza de formar también una seccin de antigedades chilenas”11.
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